1. Mide el espacio y el acceso
Comprueba ancho, alto y fondo del hueco, apertura de puertas y paso por el domicilio. Utiliza las medidas de instalación del modelo, no solo las dimensiones exteriores de una fotografía.
2. Confirma las conexiones necesarias
Consulta alimentación, entrada y salida de agua, ventilación o desagüe según el equipo. Un aparato que cabe en el hueco puede necesitar una adaptación de la instalación. Pide que esa adaptación se valore por separado.
3. Elige capacidad para tu uso habitual
Piensa en las cargas que haces y en las personas que lo utilizan. Una capacidad mayor no compensa automáticamente si tus programas habituales llevan poca carga.
4. Compara consumo con la misma referencia
Lee la ficha del producto y las condiciones del dato de consumo. No compares una cifra por ciclo con otra anual sin entender cómo se calcula. El uso real dependerá de programas, frecuencia y condiciones de instalación.
5. Comprueba ruido y ubicación
Valora dónde se instalará y cuándo lo usarás. Consulta la información acústica del fabricante y las instrucciones de nivelación; no atribuyas cualquier ruido a una avería.
6. Revisa el mantenimiento antes de comprar
Busca el manual y comprueba qué filtros, depósitos o superficies requieren atención. Valora si podrás acceder a ellos sin desmontar muebles.
7. Consulta la asistencia para el modelo
Comprueba cómo localizar el manual, identificar el equipo y solicitar asistencia. Pregunta por disponibilidad de piezas sin suponer que todos los modelos de una marca comparten repuestos.
8. Calcula el coste completo
Considera compra, transporte, instalación y retirada del aparato anterior, además del mantenimiento. Pide por escrito qué incluye la oferta para comparar alternativas equivalentes.
9. Decide entre reparar y sustituir con un diagnóstico
Compara el presupuesto de reparación, el estado del aparato y las condiciones de la intervención con el coste completo de sustituirlo. No hay una edad ni un porcentaje universal que determine la decisión para todos los equipos.
